El momento que lo cambia todo
Hay una llamada que puede cambiarlo todo. Pueden pasar meses, a veces años, de espera, pero cuando suena el teléfono con la noticia “Tenemos un órgano para usted” el tiempo parece detenerse.
En cuestión de horas, la angustia se transforma en esperanza. Sin embargo no todos reciben esa llamada, hay quienes esperan demasiado e incluso quienes nunca alcanzan a recibir ese regalo porque nunca llegó.
Esa es la realidad que hoy enfrentan miles de personas en México, sin importar los avances tecnológicos y de seguridad y calidad para el paciente, sin donantes no hay trasplantes.
El amor de un padre: la historia de Felipe
Felipe tenía 27 años cuando la insuficiencia renal llegó sin aviso. Las sesiones de hemodiálisis se volvieron su nueva rutina, “De un día para otro te dicen: ‘Ocupas estar conectado a una máquina’. Es algo que me voló la cabeza”, recuerda.
En CHRISTUS MUGUERZA confirmaron que necesitaba un trasplante urgente. Su padre no lo dudó, se hizo los estudios, resultó compatible y le donó un riñón.
“Mi papá está demente en donar una parte de él. Es el amor de un padre a un hijo”, afirma. Este acto de amor le devolvió la vida a Felipe quien hoy practica natación, trabaja y se prepara para uno de los momentos más especiales de su nueva vida: casarse.
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Donar por amor: la historia de Roberto y Nelly
No todas las historias comienzan igual. Para Roberto sucedió cuando acudió a su control de la diabetes y todo cambió, el médico detectó insuficiencia renal crónica y necesitaba un trasplante.
Su esposa Nelly, sin dudarlo, se ofreció a donarle un riñón. “Yo nunca tuve miedo, al contrario, todos los días le pedía a Dios que me diera la oportunidad de darle un riñón a él”, dice.
La cirugía fue un éxito para ambos. “Todas las enfermeras, los doctores, no tenemos como pagarles. El trato fue excepcional, nos cuidaron, nos apapacharon”, agradece Nelly.
Hoy Roberto le agradece por transformarle la vida y ella responde: “Lo volvería a hacer una y mil veces”.
Roberto reflexiona: “Yo tuve la fortuna de que mi esposa me lo donara en vida, pero hay otros que no. Debemos tener esa cultura de donación”.
En México, el 70% de los trasplantes renales provienen de donantes vivos. Pero cuando se trata de donación de órganos después de partir, ese número se desploma teniendo un rezago del 75%, de ahí la importancia de crear una cultura de la donación.
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Cuando la medicina acompaña a la persona
Detrás de cada una de estas historias hay algo en común, nadie atraviesa este proceso solo.
El programa de trasplante renal de CHRISTUS MUGUERZA se ha consolidado como una opción de esperanza para quienes necesitan una segunda oportunidad. No solo por la tecnología de vanguardia, sino por la forma en que se entiende la medicina: con acompañamiento constante, antes, durante y después del trasplante.
Aquí, cada paciente es visto como una persona con historia, con miedos, pero también con esperanza.
Por eso, el proceso involucra a un equipo multidisciplinario que trabaja de manera coordinada: nefrólogos, cirujanos de trasplante, especialistas en imagenología, genetistas, patólogos y personal de enfermería listos para atender al paciente y contribuir a mejorar su calidad de vida.
Pero el acompañamiento no es solo clínico, también hay apoyo psicológico y espiritual, porque el bienestar no es únicamente físico, la espera pesa, lo desconocio asusta lo desconocido y la incertidumbre duele. Y todo eso también importa.
La donación en vida: un acto que trasciende
Una de las características que hace distinto al riñón es que puede ser donado en vida, eso significa que alguien puede decidir, estando vivo, regalarle a otra persona la oportunidad de seguir adelante.
Es un acto de generosidad que no tiene comparación, sin embargo, no siempre es posible. En muchos casos, los pacientes dependen de la donación de personas fallecidas. Y ahí está uno de los mayores desafíos, la lista de espera crece, pero la donación no lo hace al mismo ritmo.
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Un pacto de humanidad
“No se trata solo de donar un órgano, se trata de donar una oportunidad de vida”, asegura Felipe.
La donación no es un tema lejano, cualquiera de nosotros, en cualquier momento, puede estar del otro lado: necesitando un órgano para seguir viviendo. Y en ese instante, todo cambia.
Donar deja de ser una idea abstracta y se convierte en un acto profundamente humano. En CHRISTUS MUGUERZA, cada trasplante representa eso: una oportunidad de vida que solo es posible gracias a la decisión de alguien más.
Hoy, las historias de Felipe, Roberto y Nelly nos recuerdan con claridad que detrás de cada trasplante hay un donante que regala vida, una familia que acompaña y un equipo que cuida cada detalle.
En México, miles de personas siguen esperando su llamada y todos podemos ser parte de que esa llamada llegue.
Infórmate, habla con tu familia y conviértete en donador de órganos. Recuerda que sin donantes no hay trasplantes, pero cuando alguien dice “sí”, todo puede cambiar.


