Entre miedo y esperanza: la historia de Erika y su cirugía de escoliosis

Erika testimonio de diagnóstico de escoliosis
Erika testimonio de diagnóstico de escoliosis

La vida de Erika está llena de creatividad. Sus ideas, muchas veces nacidas de sueños, se transforman en relatos únicos que reflejan su forma de ver el mundo. Sin embargo, detrás de esa personalidad creativa y entusiasta, existía una condición de salud que poco a poco comenzó a afectar su día a día.

 

Después de que Erika sufriera un esguince en el tobillo, una consulta de rutina cambió el rumbo de su vida. Al acudir con un traumatólogo, su mamá señaló una ligera inclinación en su espalda que le preocupaba. El diagnóstico fue escoliosis idiopática juvenil, una condición que provoca una curvatura anormal de la columna y que, en algunos casos, puede avanzar rápidamente durante el crecimiento.

 

“Nos preocupó muchísimo”, recuerda Yania, la mamá de Erika, “Empezó a avanzar muy rápido”. El dolor y el cansancio comenzaron a afectar a Erika con una rapidez alarmante. Ante la preocupación, su mamá comenzó a buscar opciones médicas que pudieran ayudarla, aun cuando el costo de una cirugía parecía inalcanzable.

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Un nuevo camino de esperanza

La posibilidad de un tratamiento llegó a través de un volante. Al enterarse de la Jornada Héroes de Acero, una iniciativa de cirugías gratuitas para pacientes pediátricos con escoliosis, la mamá de Erika decidió inscribirla inmediatamente.

 

“Desde que le diagnosticaron me sentía muy presionada, porque la única forma en la que se podía solucionar el problema de mi hija eras por medio de una cirugía” comparte la mamá de Erika.

 

Para Erika, las valoraciones también estuvieron acompañadas por un torbellino de emociones. “Es como estar nerviosa, pero emocionada” aclara. Tanto ella como su mamá deseaban saber si era candidata para la cirugía que podría ayudarla a recuperarse.

 

A medida que avanzaban las valoraciones, el incertidumbre miedo se transformó en alivio y confianza gracias al acompañamiento del equipo médico y los voluntarios. “Nos han tratado muy bien” menciona, “Hhan sido muy amables, como si los conociera desde hace mucho tiempo”.

Una cirugía para transformar una vida

Además de corregir la curvatura, la cirugía buscaba ayudar a Erika a recuperar movilidad y disminuir el dolor que ya afectaba su vida diaria. Era una oportunidad para volver a hacer cosas cotidianas sin las limitaciones que había estado enfrentando.

 

El día de la cirugía llegó con emociones intensas. Para su mamá, la espera durante el procedimiento fue uno de los momentos más difíciles. “Fue una cirugía muy difícil” explica, “Gracias a Dios que está en muy buenas manos”. Aunque el proceso de recuperación apenas comenzaba, saber que la cirugía había sido exitosa representó un alivio enorme.

El acompañamiento que trasciende

Después de su cirugía, Erika se siente optimista por su recuperación. “Voy a poder moverme mejor” afirma. Su mamá comparte que incluso le emociona la idea de ser más alta. Más allá de lo físico, el cambio también ha sido emocional. Sentirse acompañada, escuchada y comprendida durante todo el proceso ha sido clave para enfrentar cada etapa.

 

“Todos son muy lindos y amables” expresa Erika. Para su mamá, ver el esfuerzo del equipo por acompañarla ha significado mucho. “No sé de qué manera agradecerles, es un equipo muy grande que nos ha dado la mano y sé que no solo a nosotras”.

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La mamá de Erika destaca el impacto de los médicos y voluntarios: “Estoy muy agradecida, porque están haciendo una labor altruista muy importante. No saben los corazones que tocan. Cambian vidas”.

 

En CHRISTUS MUGUERZA, la Jornada Héroes de Acero representa una red de apoyo para quienes más lo necesitan. Cada historia reafirma el compromiso de brindar atención de alta especialidad, donde la tecnología, la experiencia clínica y el acompañamiento humano se unen para ofrecer nuevas oportunidades de vida. 

Un mensaje lleno de fortaleza

Hoy, Erika continúa su proceso de recuperación rodeada de su familia y con una nueva perspectiva. Para su mamá, la experiencia ha dejado aprendizajes para una vida. “Cada uno de mis hijos me ha marcado de muchas formas diferentes” afirma, “han sido muchas cosas las que me ha dejado este proceso: que no me rinda, que busque alternativas y que en manos de Dios todo se puede”.

 

Ante las dificultades que han atravesado juntas, Yania expresa su admiración por la fuerza que ha demostrado su hija en este proceso: “Es muy valiente. Tiene una fortaleza muy grande y, a pesar de la cirugía, siento que lo ha sobrellevado”.

 

Para quienes están pasando por algo similar, Erika envía un mensaje. “No va a ser fácil” comparte, “pero tienen muchas personas que los apoyan. No están solos”. Después de todo lo vivido, hoy Erika continúa su recuperación acompañada de su familia y con la tranquilidad de haber encontrado una nueva oportunidad.

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