Para muchos niños, una hospitalización significa salir de su rutina, enfrentarse a procedimientos desconocidos y pasar días enteros entre estudios, tratamientos y una habitación lejos de casa. Para sus familias, también implica aprender a acompañar el miedo, la incertidumbre y el cansancio emocional que puede traer un proceso de recuperación.
En este contexto, pequeños momentos de alegría pueden hacer una gran diferencia.
El programa Dogtores de CHRISTUS MUGUERZA utiliza terapia asistida con animales para acompañar emocionalmente a pacientes pediátricos durante su estancia hospitalaria. A través de la interacción con perros especialmente entrenados para entornos clínicos, el programa busca generar experiencias positivas que ayuden a disminuir el estrés y hacer más llevadero el proceso de atención médica.
La presencia de los Dogtores transforma por unos momentos el ambiente hospitalario. Entre pasillos, habitaciones y tratamientos, los pacientes encuentran un espacio para jugar, sonreír y reconectar con emociones positivas.
Un Dogtor que acompaña
Las emociones también forman parte del proceso de recuperación, especialmente durante la infancia. Por eso, la terapia asistida con animales se ha convertido en una herramienta de acompañamiento emocional dentro de hospitales y espacios clínicos alrededor del mundo.
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En CHRISTUS MUGUERZA, los Dogtores acompañan a pacientes pediátricos mediante visitas supervisadas que favorecen un entorno más tranquilo, cercano y humano.
Para Yajaira, mamá de Victoria, la experiencia marcó una diferencia durante la hospitalización de su hija. Victoria nació con labio y paladar hendido y, desde pequeña, ha pasado por distintos procedimientos médicos y periodos de hospitalización.
“Uno la entretiene”, sin embargo, comparte Yajaira, no es la misma emoción, “sí cambia el ambiente para ella”.
La llegada de los Dogtores rompió con la rutina clínica y ayudó a que Victoria viviera el proceso hospitalario de una manera distinta. Para muchas familias, estos encuentros representan algo más que entretenimiento: son momentos de alivio emocional dentro de días difíciles.
Protocolos para cuidar a cada paciente
Detrás de cada visita existe un proceso de preparación especializado para garantizar la seguridad y el bienestar de los pacientes.
En colaboración con Manada K9, los perros que forman parte del programa pasan por procesos de selección y entrenamiento enfocados en su comportamiento dentro de entornos clínicos. Antes de ingresar a áreas hospitalarias, siguen protocolos de higiene y cuidado que incluyen limpieza de patas, oídos y dientes.
“La selección inicia desde antes de que nazca el cachorro”, explica Sandra Martínez, encargada del Departamento de Intervenciones con Animales de Manada K9. Los perros son evaluados por su temperamento, sociabilidad y capacidad para desenvolverse de manera tranquila y predecible dentro del hospital. Su preparación para participar en intervenciones asistidas con animales puede tomar hasta dos años.
Cada interacción está diseñada para ser respetuosa, segura y significativa tanto para los pacientes como para sus familias.
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Una conexión que transforma el ambiente hospitalario
Más allá de los protocolos y la preparación, lo que distingue a los Dogtores es la conexión que logran crear con las personas.
En espacios donde el tiempo puede sentirse más lento y la rutina hospitalaria resultar abrumadora, la presencia de un perro introduce una pausa emocional. Los pacientes encuentran un momento para jugar, convivir y distraerse del entorno clínico.
Yajaira notó el cambio en Victoria desde el primer encuentro. “Se divierte bastante. Siempre le gusta jugar, entonces ella es feliz”. Para madres y padres, ver a sus hijos sonreír en medio de un proceso médico representa también un alivio emocional.
La mamá de Matías, un paciente pediátrico con síndrome de Pena-Shokeir, recuerda la experiencia de manera similar: “Era la primera vez que nos tocaba ver que entraba una mascota. Se comportó muy lindo, entonces estamos muy contentos”.
La interacción con los Dogtores ayuda a que los espacios hospitalarios se sientan menos intimidantes para pacientes pediátricos y favorece una experiencia de atención más cercana y humana.
En CHRISTUS MUGUERZA, entendemos que cuidar la salud también implica acompañar las emociones de cada persona y su familia durante el proceso de atención.
Para Yajaira, lo más valioso fue ver a su hija disfrutar un momento diferente en medio de la hospitalización. “Es maravilloso que existan estos métodos para animar a los niños”. Después de convivir con los Dogtores, Victoria regresó a casa con más entusiasmo y tranquilidad.
Historias como la de Victoria y Matías nos inspiran a seguir trabajando todos los días para brindar un mejor servicio con una experiencia única para cada paciente, porque a veces, una sonrisa, un juego o una visita inesperada también forman parte del proceso de recuperación.




