A Mia le preguntaron qué era lo primero que quería hacer después de su cirugía. Su respuesta fue corta: “Correr”.
A sus seis años, Mia ha aprendido lo difícil que es caminar. Desde su nacimiento, sus pies nunca se apoyaron completamente en el suelo, a veces necesitaba ayuda para desplazarse, para usar ciertos zapatos o simplemente para mantener el equilibrio.
A los tres años fue diagnosticada con Charcot-Marie-Tooth, una neuropatía hereditaria que afecta los nervios y puede provocar deformidades en los pies y dificultades para caminar.
Su mamá, Yoana Venegas, llevaba años buscando opciones para devolverle el caminar a su hija. “Me decían que no había cirugías recientes para Mia” recuerda, “que teníamos que esperar años”. Todo cambió cuando, por redes sociales, encontró la jornada de cirugías gratuitas para pie y tobillo “Pasos Firmes” en Hospital CHRISTUS MUGUERZA Alta Especialidad.
El diagnóstico de Charcot-Marie-Tooth que cambió su vida
En el caso de Mia, la enfermedad había provocado una deformidad progresiva en ambos pies.
El doctor Emilio Wagner, un traumatólogo y cirujano de pie y tobillo que trabaja para la asociación Steps2Walk, explica: “Es muy invalidante. Hace que uno no camine bien y no tenga buen equilibrio. Son dificultades bastante amplias para actividades comunes” comenta.
La doctora Valeria López, cirujana de pie y tobillo, agrega, “Como caminan poco, tienen pocos recursos para jugar o correr en el recreo. Necesitan siempre a algún adulto que los esté cargando o acompañando”.
Una cirugía que regala independencia
El procedimiento de Mia fue más complejo de lo previsto. Inicialmente, el equipo médico planeaba corregir la deformidad mediante transferencias tendinosas, es decir, mover los tendones que estaban provocando una mala posición del pie para ayudarlo a apoyarse mejor.
Durante la cirugía descubrieron que también era necesario realizar pequeñas fracturas controladas en algunos huesos del pie para corregir la estructura. “Uno quiere salir del quirófano con el pie en el mejor apoyo posible”, explica la doctora López.
La cirugía se realizó en ambos pies. Para su mamá, las horas de espera fueron difíciles. “Sí, fueron un par de horas de mucho nerviosismo. Me decían que se estaban tardando porque lo estaban haciendo a detalle y porque había necesitado más trabajo del que tenían planeado”.
Cuando finalmente volvió a verla, sintió alivio. “Sé que esto va a resolver mucho el problema que tenemos” asegura Yoana, “agradecemos que fue posible”.
El acompañamiento de un amigo canino
Para Mía, la experiencia estuvo llena de momentos de alegría. Antes de entrar a cirugía, convivió con Enya, una perrita del Programa de Terapia Asistida con animales que acompaña a pacientes pediátricos durante momentos de ansiedad o estrés hospitalario.
Gracias a este programa, también conocido como Dogtores, Mia disfrutó de una estadía en el hospital marcada por la alegría. Es una intervención asistida que, con el lenguaje universal del amor, transforma la vulnerabilidad en fortaleza y la incertidumbre en un cálido apapacho que da calma.
“Fue muy cariñosa”, contó Mia. “Me quitó los nervios”. También recordó que coloreó junto a ella y que la hizo sentir tranquila antes de la operación.
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Una recuperación llena de emoción
Los médicos esperan que, después de la rehabilitación, Mia pueda caminar con un apoyo más estable, tener menos dolor y desarrollar mayor independencia en actividades cotidianas. “Lo más importante es que pueda apoyar el pie completo en el piso sin dolor”, explica la doctora López.
El doctor Wagner coincide en que el objetivo no es solamente corregir la forma del pie. “Esperamos que necesite menos asistencia, que pueda calzarse de forma más normal y que finalmente logre más independencia”.
Para Yoana, eso significa imaginar una vida distinta para su hija. “Es una gran ayuda que nos están dando a las dos para mejorar la calidad de vida de Mia”. También reconoce que muchas veces las familias dudan cuando escuchan sobre programas de apoyo o cirugías gratuitas. “A veces una piensa que no son reales, pero ahora ya comprobé que sí”.
Los médicos que participaron en la cirugía comparten un mensaje parecido: insistir puede abrir caminos. “Si sienten que algo no está bien, sigan buscando opciones”, aconsejó la doctora López.
La alegría de un futuro con movilidad
Después de la cirugía, Mia seguía tranquila. Como último mensaje a los doctores y enfermeras, ella dijo: “Muchas gracias. Voy a salir bien del hospital”. Luego volvió a hablar de lo que más espera hacer cuando termine la recuperación: Correr, solo correr. Como cualquier niña de su edad.
Lo más importante de toda su historia quizá no está únicamente en la cirugía, sino en todo aquello que podría venir después: caminar con menos dificultad, jugar por más tiempo, moverse con mayor libertad o simplemente acompañar a otros niños sin quedarse atrás.
La historia de Mía nos recuerda que a veces un cambio de vida no aparece en los grandes momentos, sino en los actos más cotidianos. En unos zapatos que por fin se sienten cómodos, en una caminata sin dolor. En el deseo sencillo de correr, jugar y crecer con más independencia como cualquier niño de su edad.
De la mano de nuestro aliado Steps2Walk, el Programa de cirugías gratuitas “Pasos Firmes” atiende a personas de todas las edades que enfrentan deformaciones en pie y tobillo que son consecuencia de fracturas mal consolidadas, desviaciones congénitas o adquiridas, y patologías propias de estas articulaciones. Para obtener más información comunícate al área de Responsabilidad Social de CHRISTUS MUGUERZA en nuestro sitio web dando clic aquí o al teléfono (81) 2022 6371.



