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Romina tiene 9 años y es la tercera de tres hermanas. Entre los 2 y los 3 años, sus papás notaron que Romina todavía no hablaba y solo emitía algunos ruidos.
Con la sospecha de que algo no estaba del todo bien, y después de diversos exámenes, fue diagnosticada con hipoacusia bilateral profunda, lo que significa la pérdida total de la audición en ambos oídos.
Buscando ayuda
Desde su diagnóstico, su familia se embarcó en un nuevo viaje con grandes desafíos, pero también grandes aprendizajes. Entre programas y fundaciones buscaron quien pudiera ayudarles a costear el tratamiento que le ayudara a mejorar.
Entonces, llegaron al Programa de Cirugías Gratuitas “Escuchemos Juntos” de CHRISTUS MUGUERZA Hospital Faro del Mayab que le brindó a Romina un implante coclear; y fue así como “prácticamente de no tener nada de esperanza, como que se encendió la luz y una vez que nos lo ofrecieron caminamos, caminamos y en menos de un año ya la estábamos operando”, menciona Yaneli, mamá de Romina.
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Experiencias por descubrir
La adaptación al implante no fue fácil. Los primeros sonidos, incluso sus mismos pasos la asustaban. Pero con el tiempo y el apoyo de su familia, Romina se adaptó y comenzó a descubrir un mundo nuevo. Y aunque su vocabulario aun no es tan extenso como el de otro niño de su edad ya habla, canta y disfruta de la música.
“A veces vamos en el coche y pone una canción que le gusta y la empieza a cantar, jamás me imaginé que mi hija iba a estar escuchando una canción y le iba a estar cantando”, dice su mamá.
Romina es una niña alegre, sociable y muy inteligente. Va a la escuela, está aprendiendo Lengua de señas, practica gimnasia, se divierte con videojuegos y juega con sus amigos. Su personalidad positiva y su espíritu de lucha la han convertido en un ejemplo para todos.
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Un mundo para todos
La experiencia de Romina y su familia nos enseña la importancia de la inclusión y la sensibilización. Como dice Yaneli, “las personas con discapacidad auditiva son parte del resto del mundo”, todos somos diferentes, pero todos tenemos algo valioso que aportar. La inclusión no solo beneficia a las personas con discapacidad, sino que enriquece a toda la sociedad “te hace conocer un mundo que desconoces”, reafirma.
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Yaneli nos invita a abrirnos a la diversidad y a valorar las capacidades de cada persona. Y a quienes están en una situación familiar tomarlo con valentía, a mantenerse juntos, a luchar y a darse la oportunidad de conocer lo que existe detrás de este diagnóstico.
Romina es un ejemplo de que la discapacidad auditiva no es un límite, sino una oportunidad para descubrir nuevas formas de comunicación, de expresión y de vivir la vida; de que ella “puede ser igual y puede hacer cualquier otra cosa, que cualquier otro niño” asegura Yaneli. Su historia nos inspira a creer en nosotros mismos y a construir un mundo donde todos podamos ser incluidos.
En el Programa de Cirugías Gratuitas “Escuchemos juntos”, realizamos cirugías de implante coclear a pacientes con sordera profunda, con la finalidad de brindarles una mejor calidad de vida al volver a escuchar o escuchar por primera vez.
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