Para Fabricio, lo que empezó como una tos persistente se transformó en un diagnóstico inesperado. Durante dos meses, su familia buscó respuestas. Pasaban los días y el síntoma no desaparecía. Lo que parecía una afección respiratoria terminó siendo linfoma de Hodgkin, un tipo de cáncer que afecta al sistema linfático.
“Su tumor medía 16 centímetros” recuerda Elsa Zúñiga, madre de Fabricio. “Estaba presionando lo que era la tráquea, el pulmón y el corazón”. La situación requería intervención inmediata y una estrategia médica integral.
Un diagnóstico oportuno y una atención especializada
Tras concluir el diagnostico, los médicos realizaron una extracción del líquido acumulado alrededor del corazón. Era un procedimiento delicado, pero necesario para estabilizar a Fabricio y reducir el riesgo inmediato.
“Gracias a Dios, sí se pudieron realizar las operaciones” expresa Elsa, agradecida por la rápida acción del equipo médico.
En CHRISTUS MUGUERZA Hospital Alta Especialidad, el abordaje oncológico pediátrico se basa en protocolos respaldados por estándares internacionales, que priorizan no solo la efectividad del tratamiento, sino también la seguridad y el acompañamiento integral del paciente y su familia.
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El tratamiento fue largo. Cinco ciclos de quimioterapia. Cada uno significaba 10 días hospitalizado y 21 de recuperación en casa. Luego vinieron 14 sesiones de radioterapia. Días difíciles, pero nunca solos.
Detrás de cada sesión había un equipo completo: médicos, enfermeras, técnicos, físicos médicos. Todos trabajando para que Fabricio recibiera lo mejor de la medicina, pero también el trato humano que su familia necesitaba.
“Esta es la última”, alcanzó a decir Elsa el día que terminó la última sesión. En esas palabras había alivio, gratitud y mucha esperanza.
Un mensaje lleno de esperanza
Hoy Fabricio mira atrás y agradece. “Gracias a todos los doctores, a los médicos, a los radiólogos que me encontraron el tumor y a los que me lo sacaron”, dice “Doy gracias a CHRISTUS MUGUERZA por los 14 ciclos de radiación”.
El linfoma de Hodgkin, cuando se detecta a tiempo y se trata con lo necesario, puede tener un pronóstico favorable. Pero detrás de cada tratamiento hay algo más que ciencia: hay personas que eligen servir con vocación.
Hoy Fabricio no solo recuperó su salud. Recuperó la posibilidad de soñar, de jugar, de seguir creciendo. Lo que empezó con una tos persistente se convirtió en una historia de valentía, de equipo y de esperanza.
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CHRISTUS MUGUERZA reafirma su compromiso con la atención oncológica pediátrica de alta especialidad, ofreciendo terapias avanzadas, infraestructura hospitalaria robusta y un equipo multidisciplinario que trabaja con un objetivo claro: brindar esperanza, calidad de vida y un acompañamiento cercano en cada etapa del proceso.
Gracias al apoyo incondicional y al tratamiento oportuno, Fabricio cierra un capítulo desafiante. Lo que comenzó con incertidumbre y temor se transformó en una historia de valentía, resiliencia y esperanza.
Cada consulta, cada ciclo de tratamiento y cada sesión de radioterapia fueron peldaños hacia su recuperación. Hoy, con una nueva fortaleza y la tranquilidad de haber superado esta etapa, abre un camino lleno de posibilidades, sueños renovados y la oportunidad de continuar su vida con plenitud.


