A sus 13 años, Brenda ha pasado por múltiples cirugías y ha aprendido lecciones que otros tardan una vida en aprender. Brenda, estudiante de secundaria profundamente unida a su mamá, habla de su historia con orgullo: “Desde los cuatro años me están operando y me siento muy orgullosa de este hospital, ya que mi cirugía cambió mi vida”.
Un diagnóstico que marcó el inicio
Brenda nació con una condición que afectaba los dedos de sus manos, un síndrome de bandas amnióticas que causaba amputaciones digitales y sindactilia en sus extremidades, una malformación congénita común en donde los dedos de los pies o manos pueden estar unidos por piel, huesos o tendones. Al recibir el diagnóstico, María, su mamá, supo que el camino no sería fácil. “Me la entregaron y me empezaron a preguntar si yo sabía que traía problemas la niña. Se me vino todo encima. Yo decía ‘¿por qué ella?’”, recuerda María.
Durante sus primeros años, Brenda escondía su mano y sentía pena al mostrarla. El impacto emocional era profundo, pero también su determinación de salir adelante.
La vida de Brenda y María cambió cuando vieron en televisión la convocatoria abierta para el Programa de Cirugías Gratuitas de Malformaciones Congénitas de Mano y Pie “Una Mano para tus Manos”. Brenda fue una de las 25 seleccionadas para recibir su operación gratuita reconstructiva. “Yo la apunté. Gracias a Dios le tocó a ella. Desde entonces, estamos aquí con las operaciones”, comparte María.
Una nueva oportunidad para vivir sin miedo
Con el paso del tiempo, el temor de María no solo era por lo médico, también pensaba en el entorno escolar y en el posible acoso escolar hacia Brenda y cómo podrían verla otros niños. Las primeras intervenciones no solo la ayudaron a recuperar la función de su mano, también a recuperar su seguridad.
La travesía no ha sido sencilla, la familia de Brenda ha atravesado momentos difíciles, incluyendo problemas económicos, que hacen que cada viaje de casi dos horas desde Cadereyta Jiménez hasta Monterrey valga la pena para recibir su tratamiento médico y acompañamiento por parte del equipo médico y de responsabilidad social.
“Cuando el doctor la operó por primera vez, la traje a escondidas y le dije que iban a hacerle unos rayos X. La operaron y ella bien feliz” menciona María. Desde sus 4 años, el equipo médico ha estado con ellas en cada recuperación.
“Ahora viene para corregir algunas cicatrices y una lesión tendinosa” explica el Dr. Emmanuel Ruiz, cirujano de mano y encargado del Programa Una Mano para tus Manos.
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En esta cirugía, el miedo volvió a aparecer, pero también una gran fortaleza que las ayudó a salir adelante, “Estaba bien preocupada. Nada más la vi y dije ‘¿qué más puedo pedir a la vida?’” expresa María con gratitud por todo lo que han recorrido juntas.
El apoyo del Programa Una Mano para tus Manos ha sido clave en la recuperación de Brenda. “Una operación así, yo no se la hubiera hecho. Es muy difícil. Gracias por todo el apoyo que nos están dando”, recalca María.
Una historia que une corazones
El Dr. Emmanuel Ruiz recuerda a Brenda con mucho afecto. “A Brenda le tenemos un cariño especial, porque es una de las niñas que ha venido desde que empezamos con este programa. Es alguien a quien tenemos muy cerca emocionalmente”.
“El ayudar a estos niños en la campaña le toca el corazón a un montón de gente. Es muy emocionante y es algo que nos gusta mucho hacer” comparte el Dr. Emmanuel.
La mamá de Brenda también quiere agradecer a CHRISTUS MUGUERZA Hospital Alta Especialidad. “A mi hija le hicieron la vida, que no le pueden hacer la vida a otra persona más que también lo necesite. Muchas gracias por todo y gracias al hospital por sus campañas”.
Una historia que trasciende
Hoy, Brenda no solo regresa a casa con una cirugía exitosa. Regresa con una historia que habla de perseverancia, fe, acompañamiento y un amor inquebrantable.
En cada paso, desde su primera valoración hasta la recuperación, ha estado rodeada de un equipo médico comprometido y humano que entiende que cada procedimiento no solo corrige una condición física, sino que construye los cimientos para el futuro de los pacientes.
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“Siempre nos han atendido muy bien” dice María, agradecida con el hospital y su equipo. Y con orgullo añade “Estoy orgullosa de ella, porque ha aguantado todo. Tiene muchas cosas por delante”.
Brenda mira hacia adelante. Habla de sus amigos, de su escuela, de lo que quiere hacer cuando crezca. Su camino ha tenido desafíos, pero también mucha valentía.
La historia de Brenda es un testimonio de cómo la atención especializada, el compromiso social y el acompañamiento cercano pueden transformar realidades. Madre e hija han enfrentado cada cirugía no solo como un procedimiento, sino como un acto de esperanza.


