Hace poco más de un año, la vida de la familia Manzanero cambió en un instante. Samuel, un joven deportista de 15 años con una gran pasión por el fútbol, comenzó con un dolor de cabeza que parecía común. Sin embargo, en cuestión de días, su mente pareció distanciarse de la realidad: aparecieron la desorientación, la pérdida de coherencia en sus palabras y episodios de agitación.
El diagnóstico médico: encefalitis autoinmune, una enfermedad en la que el propio sistema inmunitario inflama el cerebro, desconectando temporalmente las funciones más básicas del cuerpo.
“Samuel siempre fue un niño muy sano, nunca se había enfermado, nunca nada. Entonces, de estar totalmente sano a de repente un diagnóstico que no sabía de lo que se trataba la encefalitis, ahí entramos en shock“, reflexionan los padres de Samuel.
El desafío en Cuidados Intensivos
La gravedad de la situación llevó a Samuel de inmediato a la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos (UCIP) de Hospital CHRISTUS MUGUERZA Alta Especialidad. Bajo sedación profunda y conectado a un ventilador mecánico, el cuerpo de Samuel libraba una batalla silenciosa. El daño neurológico temporal era tan severo que su organismo olvidó reflejos vitales.
El trabajo en equipo fue indispensable para proteger su vida a largo plazo. Un equipo multidisciplinario de más de quince especialistas tomó decisiones críticas pero necesarias: realizar una traqueostomía para ayudarlo a respirar y limpiar sus pulmones, y una gastrostomía para asegurar que recibiera la nutrición necesaria.
Tal como lo expresa Jazmín Morales, enfermera especialista de cuidados intensivos pediátricos, “La terapia intensiva no se puede trabajar individual, necesitamos trabajar en equipo.”
A la par de los medicamentos, la tecnología médica se convirtió en una aliada indispensable, “Todos los dispositivos que se usaron en el caso de Samuel, para la higiene bronquial, para la terapia pulmonar, nos ayudó a sacarlo también adelante”, destaca la Dra. Cesiah González.
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Humanidad que cura: más allá de la medicina
En los pasillos de terapia intensiva, la medicina técnica es vital, pero es el cuidado humanizado el que verdaderamente sostiene el alma de los pacientes y sus familias. En la historia de Samuel, el equipo médico y de enfermería se convirtió en un soporte emocional. Recuerda la mamá de Samuel, “sabía que estaba con personas realmente capaces o con mayor capacidad que yo para cuidarlo y que se les ve esa pasión por lo que hacen, lo disfrutan y lo hacen con mucho cariño, entonces eso también te da mucha paz”.
El trato cálido y cercano transformaba la habitación en un espacio de contención, donde cada pequeño avance se celebraba como un campeonato del mundo.
Jazmín Morales, enfermera especialista de cuidados intensivos pediátricos, habla sobre esto, “Al paciente le explicamos todo lo que estamos haciendo, aunque esté sedado. A la familia tratamos de brindarles tranquilidad, de explicarles de manera que nos entiendan y brindarles confort, acompañándolos y asegurándonos que su paciente está bien cuidado por nosotros”.
La fuerza de la fe y el renacer en el hogar
El regreso a casa no fue el fin del proceso, sino el inicio de una nueva etapa. Con una valentía admirable, los padres de Samuel transformaron su hogar para impulsar la recuperación de su hijo.
Poco a poco, gracias a una rigurosa terapia física, del lenguaje y cognitiva, el cerebro de Samuel comenzó a reconectarse. Un día, la traqueostomía ya no fue necesaria; tiempo después, la sonda de alimentación también se retiró. Samuel volvía a ser Samuel.
Hoy, a sus 16 años, ha regresado con éxito a la preparatoria, aprobando todas sus materias, y ha vuelto a ponerse los tenis para volver a la cancha de futbol, uno de sus lugares favoritos en el mundo.
Samuel recuerda su proceso de recuperación y su experiencia al recobrar la conciencia, “Sentí que estaba más flaquito y perdí mucha memoria. O sea, me costó recordar y también el hablar. Me acuerdo que estuve todo el año sin ir a la prepa. Poco a poco fui a entrenamientos y al gimnasio, y también poco a poco fui comiendo más y comiendo mejor.”
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Un agradecimiento que trasciende
Para la familia de Samuel, esta recuperación es el resultado de una perfecta sincronía entre la atención médica, la calidez humana y una fuerza espiritual inquebrantable. Con el corazón lleno de paz, los padres de Samuel comparten su infinito agradecimiento:
“Aprendimos que estamos rodeados de gente que nos ama, que nos apoya, que nos cuida, que nos valora, que nos protege y que nos acompaña. Y lo más importante, que tenemos un Dios que no nos miente, no nos deja, si él dice que te voy a acompañar, te va a acompañar”.
Finaliza Samuel con un mensaje lleno de amor para sus padres, “Gracias, los quiero muchísimo, gracias por todo el apoyo que me dieron y gracias porque estuvieron ahí todos los días e hicieron todo el esfuerzo posible.”



