Cuando Matías nació, su familia recibió un diagnóstico poco común: síndrome de Pena-Shokeir. Lo que debía ser el inicio de una nueva etapa llena de felicidad estuvo acompañado por incertidumbre, miedo y muchas preguntas sin respuesta.
“Son alrededor de 80 casos registrados con un porcentaje alto de mortalidad. No sabíamos hacia dónde ir ni qué teníamos que hacer”, comparte Melissa, mamá de Matías.
Ante la falta de información y referencias sobre la enfermedad, cada avance se convirtió en un aprendizaje para la familia. Cada hospitalización representaba un reto físico y emocional, no solo para Matías, sino también para quienes lo acompañaban día y noche durante su recuperación.
En medio de ese proceso, pequeños momentos comenzaron a adquirir un valor distinto.
Durante una de sus estancias en CHRISTUS MUGUERZA Hospital Sur, Matías conoció a Tyler, uno de los Dogtores que forman parte del programa de terapia asistida con animales. Lo que comenzó como una visita inesperada terminó convirtiéndose en uno de los momentos más significativos para su familia.
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Un encuentro inesperado dentro del hospital
Los Dogtores son perros entrenados para participar en entornos hospitalarios y acompañar emocionalmente a pacientes pediátricos durante su proceso de atención.
A través de la interacción supervisada con terapeutas caninos, el programa busca generar momentos de tranquilidad, juego y conexión emocional dentro del hospital.
Para Melissa, la llegada de Tyler fue una sorpresa.
“La verdad me sorprendió, porque era la primera vez que nos tocaba ver que entrara una mascota”, recuerda. “Al principio se asustó y luego el perrito empezó a interactuar y jugar”.
Después de varios días de dolor y procedimientos médicos, la presencia de Tyler cambió el ambiente de la habitación. Poco a poco, Matías comenzó a relajarse, interactuar y sonreír nuevamente.
“Como mamá, lo que queremos es que siempre estén contentos. Ya ocupábamos que él se relajara, porque fueron cuatro días de dolor”.
Más allá de una distracción momentánea, el encuentro permitió que Matías recuperara por un momento algo que la hospitalización suele interrumpir: la posibilidad de jugar, convivir y sentirse simplemente como un niño.
Cómo se preparan los Dogtores para acompañar a pacientes pediátricos
Detrás de cada visita existe un proceso especializado de preparación y cuidado.
En colaboración con Manada K9, los Dogtores pasan por evaluaciones enfocadas en temperamento, sociabilidad y capacidad para desenvolverse de forma tranquila y predecible dentro de espacios clínicos. Su preparación para participar en terapia asistida con animales puede durar hasta dos años.
Además, antes de ingresar a áreas hospitalarias, siguen protocolos de higiene y seguridad que permiten que pacientes y familias convivan con ellos de manera segura.
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La familia de Matías notó rápidamente el comportamiento tranquilo de Tyler. “Todos nos sorprendimos por su tamaño, pero se acopla muy bien a los niños”, comparte Melissa. “Se comportó muy lindo, entonces estamos muy contentos”.
Esa confianza permitió que la familia disfrutara plenamente la experiencia y transformara un día difícil en un recuerdo distinto.
Una experiencia que dejó huella
Para Melissa, uno de los momentos más valiosos fue volver a ver a su hijo sonreír después de días complicados. “Nos encantó la experiencia. Cerramos con broche de oro la estancia de Matías”.
La visita de Tyler no solo tuvo un impacto emocional en Matías. También representó un alivio para una familia que buscaba, en medio de la incertidumbre, un momento de tranquilidad y esperanza. “Muchísimas gracias, de verdad nos encantó la experiencia. Es muy innovadora”.
Aunque el camino de Matías continúa, ahora su familia recuerda esta estancia hospitalaria de una manera distinta. Entre tratamientos, monitoreos y días difíciles, también hubo espacio para el juego, la sorpresa y la alegría.
Historias como la de Matías nos recuerdan que el acompañamiento emocional también forma parte del cuidado de la salud. Porque, a veces, un momento de tranquilidad, una sonrisa inesperada o la visita de un Dogtor pueden transformar por completo la experiencia de un paciente y su familia.
A través de iniciativas como Dogtores, CHRISTUS MUGUERZA busca construir experiencias de atención más humanas, cercanas y centradas en la persona, donde cada paciente pueda sentirse acompañado más allá de su tratamiento médico.




