Para Abby, los meses previos a su trasplante fueron especialmente difíciles. Se sentía cansada todo el tiempo, casi no tenía apetito y la inflamación abdominal le hacía cada vez más complicado seguir con su rutina diaria. Poco a poco, su salud fue empeorando y con ello, también el miedo a no saber qué estaba pasando.
“Me sentía muy mal, muy cansada” comparte Abby, “Mi estómago estaba demasiado inflamado”. Para tratar sus síntomas, ella inició una serie de estudios médicos para encontrar la causa de su condición.
Las valoraciones y análisis clínicos revelaron la necesidad urgente de un trasplante de hígado. Solo a través de la intervención de un equipo médico con experiencia en el manejo de enfermedades hepáticas pudo seguir adelante y enfrentarse a la incertidumbre de su diagnóstico.
En medio de sus síntomas, Abby y su familia encontraron acompañamiento y atención médica en CHRISTUS MUGUERZA Hospital del Parque, donde un equipo multidisciplinario comenzó a evaluar su estado de salud y las posibles alternativas para su tratamiento.
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El camino hacia una nueva oportunidad
El trasplante de hígado es un procedimiento complejo que reemplaza el hígado enfermo por uno sano. Requiere una coordinación precisa entre múltiples especialistas, tecnología avanzada y, sobre todo, la generosidad de un donador. Para Abby, la noticia de que podría recibir un trasplante representó una oportunidad invaluable para restaurar su salud.
“Como familia, nos sentimos bendecidos por poder tener una oportunidad más de vida” expresa Abby, “Sé que no cualquier persona ha logrado llegar hasta donde yo estoy y me siento realmente bendecida”.
El proceso implicó diversas evaluaciones clínicas, preparación médica y seguimiento constante por parte del equipo de especialistas. Cada etapa se realizó con el objetivo de garantizar la seguridad del procedimiento y las mejores condiciones para su recuperación.
Durante el proceso, el acompañamiento del equipo médico ayudó a Abby a mantener su fortaleza. Ella recuerda con gratitud la atención que recibió. “Una atención médica excelente. Me siento muy agradecida tanto con el hospital como con cada uno de los médicos” afirma.
Un regalo de vida
Detrás de cada trasplante exitoso existe una historia de generosidad. Para que un procedimiento de esta magnitud sea posible, primero debe existir la decisión altruista de una persona o una familia de donar órganos.
En México, miles de pacientes permanecen en lista de espera con la esperanza de recibir un trasplante. En 2025 se registraron alrededor de 2,600 donantes, una cifra que apenas cubre al 15% de los receptores en espera. Abby fue una de ellas. Hoy está aquí porque alguien dijo sí.
“Los invito a donar, seamos conscientes. Hay muchas personas esperando un órgano. Si ustedes donan, es vida. Es una esperanza para cada persona de las que estamos en esa necesidad”, comparte Abby.
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Una recuperación llena de esperanza
Después del trasplante, Abby comenzó un proceso de recuperación que poco a poco transformó su bienestar físico. Los síntomas que antes limitaban su vida empezaron a desaparecer. Su energía regresó y su cuerpo comenzó a responder favorablemente al tratamiento.
“Gracias a Dios, todo salió muy bien. Ya estoy totalmente desinflamada, el apetito volvió y me siento mucho mejor”, explica felizmente.
Cada día de recuperación representa un avance importante en su proceso de adaptación a esta nueva etapa de vida. Para Abby, despertar cada mañana con más fuerza y estabilidad es un recordatorio del valor de la medicina, la ciencia y la solidaridad humana.
Detrás de cada procedimiento exitoso se encuentra el trabajo coordinado de especialistas en diferentes áreas: cirujanos, infectólogos, anestesiólogos, intensivistas, enfermeras, terapeutas y personal de apoyo que colaboran para ofrecer una atención integral a cada paciente.
La combinación de innovación médica, protocolos clínicos de alto nivel y acompañamiento cercano permite que historias como la de Abby se conviertan en ejemplos de esperanza y recuperación.
Una historia que inspira a seguir adelante
Hoy Abby mira hacia adelante con gratitud. Su historia es el resultado de la suma de muchos esfuerzos: el compromiso del equipo médico, el apoyo de su familia y, sobre todo, el acto generoso de un donador.
“Me siento realmente bendecida”, dice Abby con emoción.
Hoy Abby regresa a casa con una nueva etapa por delante. Una etapa que comenzó gracias al trabajo médico, al acompañamiento humano y a un acto de generosidad que hizo posible que su historia continuara.


