Construyendo una familia desde el corazón

casa cuna conchita adopciones, formando familias
casa cuna conchita adopciones, formando familias

Para Javier y Gabriela, la historia de su familia comenzó con una valiente decisión: abrir su corazón a la adopción. Aunque el deseo de convertirse en padres los acompañó durante años, la imposibilidad de un embarazo biológico los llevó por otro camino.

 

“Vi que Gabi estaba sufriendo mucho” recuerda Javier, “entonces le dije ‘¿sabes qué? veamos otra opción’”. Desde ese momento, ambos decidieron mirar hacia delante. No como una forma de rendirse, sino como una nueva oportunidad para amar.

 

Un primer paso lleno de amor

Su llegada a Casa Cuna Conchita estuvo marcada por el nerviosismo y la ilusión. “No teníamos idea de todo lo que había que pasar y que vivir para llegar a convertirnos en papás” explica Javier. Aun así, detrás de la incertidumbre había una convicción llena de amor de seguir cada paso para lograr formar una familia.

 

El proceso se convirtió en un camino de aprendizaje y paciencia. Cada etapa representaba un paso más hacia algo que todavía no tenía nombre ni rostro, pero que ya ocupaba un lugar en su corazón y en sus pensamientos. Durante la espera, aún sin conocerla, su hija llegó a sus conversaciones.

 

“Nosotros decíamos ‘va a ser una niña muy inteligente, una niña que va a aprender rápido’” comparte Javier, “es increíble lo cercano que es a lo que nosotros imaginábamos de tener un bebé”. Para ellos, esa conexión fue la señal de que la paternidad no empieza con el primer encuentro físico, sino con un deseo profundo de cuidar y amar.

 

El día que les cambió la vida

Cuando recibieron la llamada, Javier y Gabriela sabían que algo importante estaba por suceder. El momento quedó grabado en su memoria. Al llegar, el personal les entregó un libro con un mensaje oculto entre sus páginas: “Felicidades, ya son papás. Es una niña”.

 

“Nos volteamos a ver y llegó Mayra con Greta” recuerda Javier con mucho amor, “nos dicen: ‘Conozcan a su hija’ y Greta sonríe”. Cuando ella les sonrió, ambos supieron que era el inicio de su historia juntos como una familia. A partir de ese momento, la vida con Greta se convirtió en un milagro constante.

 

Verla aprender, descubrir el mundo y pronunciar sus primeras palabras fue indescriptible para sus padres. Lo que más conmueve a Javier y Gabriela es la forma en que su amor se refleja en su hija. “Siempre está sonriendo” aseguran. Para ellos, Greta es la prueba de que el amor se construye todos los días.

 

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Un viaje para compartir esperanza

Javier y Gabriela saben que hablar de adopción genera dudas. “Es un tabú” asegura Javier, “no sabes a dónde acercarte”. Por esa razón, cuando alguien se cruza en su camino con el mismo anhelo y la misma imposibilidad, no dudan en compartir su experiencia.

 

“Hace unos días, estábamos con Greta y una muchacha se acercó. Greta le sonreía y empezó a jugar con ella. Al final, se acerca con Gabi y le dice ‘es que yo no puedo tener hijos’” cuenta Javier. La respuesta de ambos fue sencilla, pero cargada de esperanza: “acércate, sí se puede”.

 

A partir de esa experiencia, Javier y Gabriela comparten su agradecimiento a Casa Cuna Conchita por ayudarlos a convertirse en papás. “Nosotros apreciamos mucho a cada uno de ustedes que nos ha ido apoyando en el camino” afirman, “vas a conocer gente que ha pasado lo mismo y gente del staff que son empáticos con tu situación y te ayudan a superar esto”.

 

Para los padres de Greta, Casa Cuna Conchita representa mucho más que una institución: es una familia. Un espacio de acompañamiento, empatía y apoyo constante. Hoy, ese acompañamiento se transformó en un compromiso: acompañar a otras familias, pasar la voz y decirles que no están solos.

 

Un amor que se multiplica

Greta llegó para transformar la vida no solo de sus padres, sino de toda la familia. “Están enamorados de ella” comparte Javier. Abuelos, suegros y amigos la celebran desde el primer instante. Su llegada ha sido causa de una alegría compartida que no para de crecer.

 

Si bien definir la adopción en una sola palabra no es sencillo, Javier tiene una respuesta clara: amor. “Es amor de todas partes” aclara Javier, “También de la persona que dijo ‘Sé que no puedo atenderte, te doy a ti la oportunidad de ser amada, porque te amo, y vas a ser amada por alguien más que también esté buscando a quien amar’”.

 

Al final, la historia de Greta es la historia de una familia que entendió que el amor no siempre llega como se planea, pero sí como se necesita. Amor de quien decide dar una nueva oportunidad, amor de quien espera y amor que se construye.

Gracias por acompañarnos

✨ ¡Gracias por un 2025 maravilloso! ✨

Al cerrar este año, reafirmamos nuestro compromiso para transformar vidas en familia por medio de la adopción.

De parte de Casa Cuna Conchita, agradecemos el apoyo de cada persona que ha contribuido para que esto sea posible.

Esperamos que este 2026 nos dé una nueva oportunidad de seguir construyendo historias con finales felices.

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